
Los senderos alrededor de Puerto Vallarta ganan altura rápido: subes entre selva tropical, cruzas ríos y terminas en miradores sobre la bahía.
El reto real es la humedad, no la distancia. Sal temprano, lleva al menos dos litros de agua por persona y cuenta con sudar mucho más que en un clima seco.
Los ríos crecen rápido en temporada de lluvias, de junio a octubre. Un cruce que en abril te llega al tobillo puede ser intransitable tras una tormenta; por eso revisamos las condiciones la misma mañana.
El senderismo guiado tiene sentido aquí porque los senderos casi no están señalizados y las desviaciones se confunden fácil. Un guía local también sabe dónde el agua está limpia para nadar.